sábado, 30 de marzo de 2013

Quito, la ciudad que vive entre montañas

Visitar Quito fue una experiencia (nuevamente) hermosa. No solo por volver a encontrarme con gente muy querida y tener un mes de vida de "hogar" sino porque es una ciudad que crece, avanza y brinda mucho para el visitante. Ya en nuestra llegada me sorprendió. La vieja terminal de colectivos, enclavada en el medio del centro, que provocaba rechazo cuando bajaba el sol por la sensación de inseguridad, la suciedad y lo precario de sus instalaciones fue reemplazada por dos modernas nuevas terminales, una en el extremo sur de la ciudad y otra en el norte. Funcionales, grandes y limpias, conectan directamente con la línea del trolebus y por escasas monedas hicimos un viaje de casi 1 hora, con combinación de un colectivo integrado que nos dejo en la puerta de la casa.
Pasamos un mes en Quito, donde estuvimos más tiempo adentro que afuera, sin embargo pudimos aprovechar las propuestas de la ciudad. El gigante parque Carolina, donde felices luego de conseguir yerba nuevamente, pasamos algunas tardes compartiendo mates y viendo la infinidad de gente que disfruta de este enorme parque. El mirador desde la Basilica, con los atardeceres mas hermosos del mundo y los rayos de sol entrando por las nubes. El museo de arte contemporáneo, arquitectonicamente bello y con muestras interesantes.
Sin embargo lo que quedará guardado en la retina con un tinte especial, fue la posibilidad de vivenciar un hecho histórico  para el país: la elección de Rafael Correa nuevamente como presidente. Volver luego de 5 años me permitió ver las diferencias con aquel país que había visitado en el 2009: ahora un país con educación y salud pública, bono de ayuda para las familias mas humildes, cobertura para las personas con discapacidad, existencia de un Ministerio de Justicia, de Cultura y muchísimas medidas más. Sin duda, participamos en la Avenida Los Shryris del recibimiento del presidente con todo su equipo en la victoria electoral compartiendo la alegría, el fervor y la esperanza de las miles personas reunidas con sus banderas verdes. Fue emocionante estar ahí.
Quito, ciudad capital pequeña pero enorme, ubicación estrátegica con el resto del país, a 3 horas del mar, a 4 horas de la selva, a 2 de aguas termales en la montaña, es sin dudas más que un destino turístico.








viernes, 29 de marzo de 2013

La bella Cuenca


Decir que Cuenca es una ciudad linda es casi una obviedad. Y no es para menos, es una localidad de 400.000 habitantes emplazada en un paisaje de cuento. El río Tomebamba atraviesa la ciudad dividiendo la parte histórica con la moderna, y se encuentra rodeado por un camino ideal para largas caminatas con el sonido del agua como fondo. Además, uno puede bajar hasta la orilla y permanecer horas ahí, contemplando el paisaje rodeado de río, piedras, verde y puentes. Las montañas rodean a la ciudad que por su altura presenta una temperatura ideal casi todo el año y una variación importante en un solo día. Arquitectónicamente es una joya. Edificios históricos, iglesias con cúpulas gigantes celestes, techos de teja y mucha área verde. Y el cielo merece un comentario aparte. En mi vida ví unas nubes tan bellas, con haces de luz entrando por las montañas y por la tardecita el cielo se vuelve gris, de aquellos que anticipan una tormenta, pero nada pasa, como mucho una leve llovizna. Existen algunos puntos característicos de la ciudad como el mercado de flores, frente a una pequeña iglesia, donde todos los días las mujeres montan sus puestos con rosas de todos los colores imaginables y variedad de otras especies; el mirador de Turi, el cual ofrece una vista panorámica de la ciudad desde lo más alto y el centro histórico, declarado patrimonio de la humanidad.
Otra ventaja importante de la ciudad es su cercanía con Baños, un pueblito que tiene por muy bajo costo, instalaciones donde disfrutar de aguas termales y saunas, así como el Parque Nacional Cajas, a unos kilómetros de la ciudad.
Se ha declarado a Cuenca como ciudad de calidad de vida, y eso atrajo a muchos extranjeros que decidieron instalarse poniendo sus locales como hoteles o restaurant. Justamente estuvimos parando en un hostal de un argentino, que compró hace varios años una casa casi en destrucción y la convirtió en una posada hermosa con techos de vidrio que hacen que uno esté todo el tiempo mirando hacia arriba.
La verdad, podría poner algunos puntos negativos de la ciudad, pero en dos semanas que estuvimos aquí no los encontramos. Tal vez una permanencia más larga permite descubrirlos, o simplemente no y por algo se confirma que es la ciudad más bella de Ecuador.







Montañita, Ecuador

Montañita es de aquellas ciudades impersonales, donde todo esta pensado para el turismo, viajeros jóvenes, con ganas de divertirse, salir por las noches, consumir alcohol y drogas. Decidimos pasar las fiestas en esta pequeña localidad, época en la que como es común en cualquier destino turístico, los precios van elevándose con el correr de los días y la gente comienza a distribuirse por las calles como hormigas. Si uno busca salidas nocturnas, mucho movimiento y diversidad de nacionalidades piense en Montañita como destino, sino mejor, ni intentarlo. El año nuevo tiene una tradición interesante de quema de muñecos en la playa, donde a las 12 de la noche la orilla del mar se llena de miles de personas que festejan, bailan, toman y contemplan los impresionantes fuegos artificiales.
Las playas son preciosas, solo caminando una media hora, uno encuentra kilómetros de arena en soledad con un mar de temperatura cálida y agua transparente.
Los mejores hallazgos gastronómicos los vivenciamos aquí: un argentino radicado en Montañita que preparaba unos pescados a la parrilla por solo 3 dólares, increíbles y un italiano que había abierto un pequeño comedor y por solo 4 dólares uno disfrutaba de comida gourmet como ñoquis con mariscos, una delicia que aún extrañamos.