jueves, 18 de octubre de 2012

Machu Pichu


Tal como lo habíamos planeado festejamos el cumple de Santi en las Ruinas de Machu Pichu, sus primeros 28 años. Yo era la segunda vez que las visitaba, pero esta vez me propuse llegar más descansada, con tiempo y sin guías. Hicimos el recorrido más económico que existe actualmente para llegar: caminar desde la hidroeléctrica hasta Aguas Calientes y de aquí hasta Machu Pichu. El paisaje del recorrido es realmente hermoso, mucha vegetación, río, montañas impresionantes, son casi 3 horas de una linda caminata al costado de las vías del tren. Luego la subida de Aguas Calientes a Machu Pichu es otra historia, son más de 1700 escalones (sí, los contamos) pero valen la pena.
No podría decir que conocer las ruinas, para mí, fue una experiencia de conexión profunda, mística o que te cambia la vida. Creo que hay que tener bien entrenado el poder de meditación para poder conectarse realmente y en profundidad con el lugar. Eso no implica no disfrutarlo, no, para nada, pero si sabiendo que al ser una de las ruinas más famosas del mundo, hay todos los días miles de turistas, es un gran negocio por eso te cobran para todo, incluso ahora para subir a la montaña del Huayna Pichu y hay senderos establecidos y cuidadores que todo el tiempo te están marcando lo que se puede y no se puede hacer. De todas maneras, sabiendo esto, uno puede instalarse arriba, cerca de la casa del guardián, donde a mi parecer esta la mejor vista, aislarse un poquito y contemplar. El emplazamiento geográfico es realmente impactante, la ciudadela se encuentra como escondida, perdida, entre medio de enormes montañas de formas muy diferentes a las montañas que uno puede ver en otro lugar. Sorprende la construcción, la perfección del encastre de las piedras.
Las masas de turistas con  su guía y banderita se van moviendo regularmente de un punto de postal a otro, sacan fotos durante alrededor de 3 minutos y siguen hacia otro punto al tiempo que va llegando otro contingente. Este movimiento regular y sistemático se repite una y otra vez. Uno puede plegarse a el, o bien puede intentar aislarse y disfrutar del lugar con otro tiempo, más tranquilo, más lento. Así, además de la espectacularidad de las ruinas, comienza a manifestarse otro espectáculo, el del movimiento de la naturaleza en ese marco fantástico.
Si se llega caminando desde Aguas Calientes, se puede ver como la neblina matinal se va desprendiendo de las zonas bajas de los valles y trepa por las escarpadas laderas de las montañas, desde mas alto se ven esas nubes circulando como ríos. Los sonidos de la selva, los olores a vegetación húmeda.
Si bien es un lugar invadido y transformado por el turismo, no han, todavía, destruido el encanto, la magia. Hay, creo, 4 elementos que conjugados hacen único a este lugar: las montañas imposibles, la vegetación, la niebla… y también las ruinas. Que son impresionantes, pero se disfrutan aún más cuando se contemplan como parte del paisaje total, y no como un muestrario de postales. Alejarse, tomar distancia, tomarse el tiempo para ver como las nubes se mueven, para ver como cambian las tonalidades de los verdes, como el sol va iluminando en diferentes tonos distintos rincones, ver las sombras que se proyectan sobre las terrazas de cultivo…








Todavía es un paisaje que emociona.






martes, 2 de octubre de 2012

Cusco, el polo turístico de Perú

Llegamos a Cusco hace una semana ya decididos a quedarnos un mes, para poder recorrerla, descubrirla y sentirla. Si algo se destaca en esta ciudad es la importancia del turismo, la actividad central donde todo gira. Cada calle ofrece un alojamiento, un restaurant, un negocio, lo que sea para poder ofrecer al turista que en cada mes, no importa si es época lluviosa o no, invade las calles de la ciudad. Por esta razón, todo esta pensado para que el extranjero gaste su dinero, sea para entrar a una iglesia, visitar una ruina, hacer un paseo por la ciudad. Intentando un poco salirnos de este circuito, tanto por gusto como por falta de presupuesto, descubrimos que hay miles de cosas más para hacer en Cusco. Bares que todas las noches ofrecen conciertos, proyecciones de películas, museos, centros culturales, y muchas cosas más, gratis.
Solo caminar por las estrechas calles es una aventura. Muros grandes que hablan de la historia de una ciudad que fue el centro, casas que prácticamente se derrumban y asoma su pared construida con barro y paja.
Al ser una ciudad que atrae extranjeros, también hay muchas Ongs que hacen un negocio redondo al cobrar sumas insólitas a jóvenes que vienen a realizar trabajos voluntarios en distintos sectores sociales. Mucho nos han comentado sobre estas empresas que, disfrazadas de instituciones sociales, tienen proyectos asistencialistas sin demasiados objetivos serios.
Asistimos a la presentación de un documental llamado "choleando", que cuestiona sobre si hay o no racismo en Perú. Viendo el mismo y luego escuchando el debate de los presentes, nos interiorizamos en una realidad muy fuerte del país que desconocíamos. Por un lado, cómo el uso de la palabra "chola" tiene una connotación peyorativa y hasta se convirtió en un verbo, que significa rebajar al otro. Su contrario, "blanquear o blanquearse" significa acceder a una mejor posición económica y social, es decir, subir en la escala social. Es muy fuerte como éstas palabras, asociadas a un color de la piel, están y estuvieron presentes en todas las épocas, aunque no sea de manera explícita. Escuchamos relatos de gente adulta que en su infancia su madre le espolvoreaba la cara con polvo blanco para que no lo discriminen en la escuela, o cirujanos plásticos que comentaron que sus clientas se acercaban para cambiar sus rasgos andinos por rostros mas "blancos". Y lo visualizamos nosotros mismos al encontrar revistas sociales, al estilo "Caras" o "Gente", donde no encontramos ni una foto de una persona morena, todos los retratados son rubios y blancos, a pesar que la gente que vive en Perú en su mayoría es de rasgos originarios andinos.
Otra cosa que nos llamó mucho la atención desde que llegamos a este país, es el uso de la "marca" Perú. Con un logo muy lindo y estéticamente capaz de ser utilizado de muchas formas, los locales están llenos de remeras super lindas, bolsos, camperas y todo lo que exista para lucirlo y llevarlo. Se visualiza que hay una campaña muy grande para seguir posicionando a Perú como un destino turístico internacional por excelencia. Por otro lado, también escuchamos muchas críticas sobre ésto, ya que se cuestiona que se usa y desusa culturas, tradiciones, vestimentas y pueblos para este fin comercial y en realidad no se respeta ni un poquito la verdadera esencia del pueblo que los trasmite.
Cada viajero puede sacar sus propias conclusiones, nosotros intentaremos seguir indagando y conociendo este fascinante país, para poder, al menos, arribar un poco a las nuestras. Por ahora sí podemos decir que Perú es un país que invita a viajar y conocer, sin lugar a dudas.