Solo caminar por las estrechas calles es una aventura. Muros grandes que hablan de la historia de una ciudad que fue el centro, casas que prácticamente se derrumban y asoma su pared construida con barro y paja.
Al ser una ciudad que atrae extranjeros, también hay muchas Ongs que hacen un negocio redondo al cobrar sumas insólitas a jóvenes que vienen a realizar trabajos voluntarios en distintos sectores sociales. Mucho nos han comentado sobre estas empresas que, disfrazadas de instituciones sociales, tienen proyectos asistencialistas sin demasiados objetivos serios.
Asistimos a la presentación de un documental llamado "choleando", que cuestiona sobre si hay o no racismo en Perú. Viendo el mismo y luego escuchando el debate de los presentes, nos interiorizamos en una realidad muy fuerte del país que desconocíamos. Por un lado, cómo el uso de la palabra "chola" tiene una connotación peyorativa y hasta se convirtió en un verbo, que significa rebajar al otro. Su contrario, "blanquear o blanquearse" significa acceder a una mejor posición económica y social, es decir, subir en la escala social. Es muy fuerte como éstas palabras, asociadas a un color de la piel, están y estuvieron presentes en todas las épocas, aunque no sea de manera explícita. Escuchamos relatos de gente adulta que en su infancia su madre le espolvoreaba la cara con polvo blanco para que no lo discriminen en la escuela, o cirujanos plásticos que comentaron que sus clientas se acercaban para cambiar sus rasgos andinos por rostros mas "blancos". Y lo visualizamos nosotros mismos al encontrar revistas sociales, al estilo "Caras" o "Gente", donde no encontramos ni una foto de una persona morena, todos los retratados son rubios y blancos, a pesar que la gente que vive en Perú en su mayoría es de rasgos originarios andinos.
Otra cosa que nos llamó mucho la atención desde que llegamos a este país, es el uso de la "marca" Perú. Con un logo muy lindo y estéticamente capaz de ser utilizado de muchas formas, los locales están llenos de remeras super lindas, bolsos, camperas y todo lo que exista para lucirlo y llevarlo. Se visualiza que hay una campaña muy grande para seguir posicionando a Perú como un destino turístico internacional por excelencia. Por otro lado, también escuchamos muchas críticas sobre ésto, ya que se cuestiona que se usa y desusa culturas, tradiciones, vestimentas y pueblos para este fin comercial y en realidad no se respeta ni un poquito la verdadera esencia del pueblo que los trasmite.
Cada viajero puede sacar sus propias conclusiones, nosotros intentaremos seguir indagando y conociendo este fascinante país, para poder, al menos, arribar un poco a las nuestras. Por ahora sí podemos decir que Perú es un país que invita a viajar y conocer, sin lugar a dudas.
















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