lunes, 10 de septiembre de 2012

Sucre, la ciudad blanca

Llegamos a Sucre con la ilusión de una nueva fiesta al igual que en Potosí, pero no nos imaginamos que ésta iba a desbordar nuestros sentidos ampliamente. La celebración de la Virgen de Guadalupe, acontecimiento que reúne a miles de personas de distintas partes del país, comenzó el viernes con recitales al aire libre, fuegos artificiales y bailes. El sábado por la mañana nos sorprendimos al ver cientos de autos decorados con mantas típicas, peluches, dinero, objetos de plata, y todo lo que el Sucrense considere necesario ofrecer a la virgen como agradecimiento y recibir su bendición. Es muy interesante observar el sincretismo que se produjo entre la religión católica y las costumbres de culturas originarias, fundiéndose unas con otras, entre lo sacro y lo pagano.
Si algo aprendimos en este viaje es que hay que envidiar el fervor y el entusiasmo que pone el pueblo boliviano para sus fiestas. Las noches del sábado y el domingo se llenaron de niños, adolescentes y adultos desfilando por las calles centrales, ensayando sus bailes típicos: morenada, tinku, diablada, caporales, chuta, cada uno con sus pasos y melodías tradicionales, llenos de ritmo y sincronización. Este fin de semana era solo un ensayo, el próximo se hará el desfile con los trajes especiales, pero no importa si es ensayo o no, si de festejar se trata los bolivianos saben como disfrutarlo. Hemos contemplado la mayor cantidad de fuegos artificiales de nuestra vida y nuestros ojos no podían dejar de ver todo lo que pasaba a nuestro alrededor.
Así nos sorprendió Sucre, no sólo con su fiesta, sino con su bella arquitectura, su limpieza y la movida cultural que se respira. Al pie de los cerros Sica Sica y Churuquella, ofrece una vista impagable desde el mirador ubicado en el barrio de Recoleta, donde se respira un aire colonial y moderno a la vez.
Nos alojamos en el hostel Amigo, un lúgubre edificio, hermoso, pero mal conservado, donde por 80 bolivianos tuvimos pieza privada, wifi, cocina (con muy pocos utensilios para usar), desayuno y agua caliente las 24 horas. Llegamos y lo odiamos y después de varios días nos terminamos encariñando, como nos pasa siempre. Recomendamos para comer una pizzería sobre calle Argentina, Napoles Pizza, donde comimos por 40 bolivianos con la alegría de volver a probar un plato conocido. 
Sucre es denominada la "ciudad blanca" por el predominio de este color en el casco histórico y es una ciudad patrimonio de la humanidad. Es la capital constitucional de Bolivia, antes sede de los tres poderes, hasta la guerra civil de 1898, donde La Paz se quedo con el poder del cuerpo ejecutivo y legislativo, como se conserva actualmente. Sus habitantes son más bien conservadores y lo demuestran las calcomanías en los autos con la inscripción de "100% chuquisasqueño, oligarca y qué". Es sede las primeras universidades latinoamericanas, donde se formaron los próceres revolucionarios, y es la ciudad donde nació Juana Azurduy.














 






 
Vale la pena quedarse unos días, mucho para ver, mucho para hacer; sin dudas la ciudad de Bolivia que más nos gusta.

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